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miércoles, 7 de julio de 2010

¿La ley es para todos?

El proyecto de ley orgánica de defensa del artesano está en marcha. Obreros de 20 provincias del país se encuentran debatiendo para lograr una ley que ampare y permita mejorar las condiciones del trabajo artesanal en el Ecuador.

Los gestores de este proyecto, son a su vez miembros de la Junta Nacional del Defensa del Artesano (JNDA) y han promulgado velar y luchar por los intereses de sus colegas a nivel nacional.

La Junta es una institución que vela por los derechos de los trabajadores titulados y afiliados a la misma. Quienes son parte de este proyecto tendrían mejoras notables en el desarrollo de sus actividades. Permitiría la exoneración del impuesto a la renta e impuesto al valor agregado (IVA), también la exoneración del impuesto a las patentes municipales y adicionales. Pero ¿Hasta qué punto pueden ser palpables estos beneficios si solo el 30% de artesanos están afiliados a la Junta?


El precio que se debe pagar para la calificación de artesanos oscila entre los $5 y $20 dependiendo del tiempo, además en una serie de documentos que certifiquen la veracidad de su trabajo. Existen pequeños mercados artesanales como el del volcán Quilotoa, donde la artesanía no es 100% rentable.


Para muchos puede resultar una cantidad importante justamente porque el trabajo artesanal no recibe la remuneración deseada por sus creadores. Para lograr efectivizar el amparo al artesano se debería comenzar por buscar la afiliación de los obreros, a fin de que el plan se ejecute con apoyo y fuerza. La constitución aprobada en Montecristi mantiene que la cultura sea uno de los pocos rubros exonerados de la tributación.


Para Inti, la artesanía es una parte importantísima de la cultura ecuatoriana por lo que no debería pagar impuestos entonces, cabe la pregunta


¿La ley es para todos o para quién puede pagar por ella?

miércoles, 23 de junio de 2010

El ritual del regateo

Comprar y vender, dos acciones básicas que alumbran una ceremonia mayor: el regateo.
Un ritual establecido en la cultura del ecuatoriano y regada por todo el mundo.
Los mercados indígenas latinoamericanos , las plazas chinas, los mercados de la India, Madrid o Londres demuestran que comprar no solo es cuestión de dinero, sino de tiempo paciencia y mucha astucia a la hora de pactar el precio.

El Diccionario de la Real Academia Española define el regateo como la "discusión del comprador y del vendedor sobre el precio de una cosa", es decir, una oportunidad perfecta para poner a prueba las leyes del mercado. Aunque el comprador sabe que el precio muchas veces depende del juego de fuerzas entre el consumidor y el mercader.
Pero… ¿Está bien pedir rebaja a la hora de comprar una artesanía?
Más allá del bien y el mal, la mayoría de personas sabe que el precio depende del diálogo. Al extranjero por ejemplo, se le alerta en páginas web “jamás pagar el primer precio que le piden”. El turista nacional sin advertencia alguna sigue los pasos del foráneo y tampoco paga la primera cifra.
En algunas ocasiones el artesano podría sentir que su trabajo está siendo devaluado, en otras, al vendedor asume que el regateo es el paso previo a la compra, por lo tanto, es justo y necesario.

Para inti, el regateo es un ritual propio la cultura más que una cuestión de dinero. La oportunidad perfecta para entablar diálogo, aprovechar, nutrirse de otras culturas y para finalizar: acordar un monto.
La búsqueda del precio justo no es sencilla. Los vendedores pueden comenzar con una oferta que supera cinco veces el precio final, los compradores pueden ofrecer cantidades irrisorias. Pero allí está la astucia del comprador para llegar al límite y del vendedor para hacer apreciar su trabajo de manera justa.